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jueves, 12 de octubre de 2017

La verdadera meditación

por Joan Tollifson
Joan Tollifson
Siempre dudo en utilizar la palabra meditación, porque se utiliza de muchas maneras diferentes para significar muchas cosas diferentes. Como yo utilizo la palabra, la meditación no tiene nada que ver con posturas o prácticas específicas, ni con estar inmóviles durante sesiones de tiempo. No se necesita incienso, ni cojines especiales, no hay que sentarse con las piernas cruzadas, ni hacer nada extravagante en absoluto. Puede ocurrir en un sillón o en un avión. Simplemente significa estar aquí, en quietud, sin todas las cosas que normalmente absorben la atención ―simplemente estar presentes y conscientes de lo que es, tal como es― permitir que todo sea como es, sin tratar de manipularlo o controlarlo, sin juzgar, etiquetar o contar historias al respecto. No hay que intentar entrar en ningún estado especial ni lograr nada; ni tratar de deshacerse de todo lo que aparece. Y si el control, el juicio, la etiqueta, el intento, la resistencia o el contar historias ocurren, sea como fuere, significa simplemente verlo claramente por lo que es, sentir cómo ese movimiento del pensamiento aparece en el cuerpo en forma de sensaciones y permitir que todo se revele y desparezca a su debido tiempo.
En lugar de perderse en el pensamiento continuo, la meditación tiene que ver con la conciencia ― dando una atención abierta al ámbito de la percepción, la sensación y el conocimiento directo (la respiración, los sonidos, las sensaciones corporales, los colores y las formas, las fragancias, los sabores) y a la presencia consciente que lo contempla todo, la escucha silenciosa, la espaciosidad del ser. La meditación es sentir esta presencia espaciosa que somos, esta infinita inmensidad Aquí-Ahora, esta profunda quietud. Es probable que los pensamientos sigan apareciendo, pero una vez que el pensamiento es advertido, la atención puede abrirse y relajarse de nuevo en el puro ser.
En cualquier momento, ya sea unos pocos segundos entre los clientes, o una hora por la mañana o antes de acostarse, o mientras se viaja en autobús para ir a trabajar, o sentado en una sala de espera, en lugar de estar constantemente ocupados haciendo algo, leyendo algo, diciendo algo, consumiendo comida o información, revisando nuestros teléfonos, nuestro correo electrónico o nuestras redes sociales, o pensando en lo que sea ― la meditación es simplemente estar quieto. Ser consciente. Estar presente. Solo ser. No hacer nada en absoluto.
Además de "solo ser", la meditación también puede significar explorar la realidad viviente de una manera meditativa ―con la conciencia y atención abierta, en lugar de con el pensamiento― observando cómo se desarrollan las decisiones, viendo si el "yo" que parece tomar estas decisiones puede ser encontrado realmente, si hay un pensador que sea el autor de los pensamientos, si se puede encontrar algún límite real entre "dentro" y "fuera", si hay algún límite en el Aquí-Ahora ... viendo cómo el pensamiento divide, categoriza, etiqueta y cuenta historias y cómo el sufrimiento sucede. Todo esto (y más) puede ser explorado directamente con la conciencia.



sábado, 29 de julio de 2017




Mis reflexiones sobre el Advaita

(La no-dualidad, el corazón de la verdad)

por Medardo Rivera
Yo soy eso

Introducción

Estas reflexiones las escribo por las siguientes razones:
  1. He intentado poner de una manera didáctica y sencilla los temas más relevantes del Advaita;
  2. Estas reflexiones las escribo como un complemento a las charlas mantenidas con varios de mis amigos más allegados, a quienes les dedico.
  3. Tengo la pretensión de establecer un marco referencial para los sinceros buscadores de la verdad, permitiéndoles ahorrar mucho tiempo y esfuerzos, evitándoles caer en verdaderos "atascos" que demoren su avanzar como, por ejemplo, el ideal de "enderezar el mundo".
Nota: En algunas citas he intercalado algún comentario personal y lo he puesto entre corchetes; por ejemplo: Nosotros pensamos que oímos con nuestros oídos y que vemos con nuestros ojos, pero lo que realmente oye y ve es la eseidad [la consciencia de ser].

Capítulo 1: Las bases

Pregunta 1: ¿Qué es la búsqueda espiritual?
Respuesta: Es la necesidad vital de conocer la verdad acerca de, al menos, una de estas preguntas:
  1. ¿Cuál es mi verdadera esencia?;
  2. ¿Cómo llegué a existir?; y,
  3. ¿Qué hay después de la muerte?
Si no es una necesidad vital, no se trata de una búsqueda espiritual; es tan solo una simple curiosidad intelectual. El énfasis en el Advaita es encontrar una respuesta experimentable a la pregunta ¿cuál es mi verdadera esencia?; la respuesta a las otras es el complemento de ésta.
P 2: ¿Por qué no se incluye en las preguntas algo relacionado con Dios?
R: Porque resulta casi imposible tener un criterio común de lo que se entiende por "Dios", aún entre sus mismos seguidores o adoradores; no así con los aspectos planteados, ya que éstos son intrínsecos y asequibles a todos.
P 3: ¿No son estas las típicas preguntas que responde la religión?
R: Sí. Pero, por desgracia, la religión solo tiene las típicas respuestas que satisfacen únicamente la curiosidad intelectual.
P 4: ¿No es lo mismo la búsqueda espiritual que la religión?
R: No. Es como si pensáramos que el tener hambre es lo mismo que un curso de cocina de alguna región exótica; tampoco hay que pensar que saber preparar deliciosas y extraordinarias comidas es saber de dietética.
Nota: A veces, el estudio del "libro sagrado" de alguna religión puede despertar la búsqueda espiritual (o que, inducido por esta búsqueda, se llegue a estudiar algún libro sagrado) pero es un error común confundir lo uno con lo otro; el estudio de los libros sagrados o de las religiones se enmarca en el ámbito de la teología. Tal como se dice que "la música empieza donde terminan las palabras", a pesar de que el sonido musical es el generador de la palabra; así puede decirse que la búsqueda espiritual (como lo plantea el Advaita) empieza donde termina la religión, aunque esta búsqueda debería ser la base de toda religión que se precie de serlo.
P 5: ¿Hay algunas pautas o principios fundamentales que orientan el avance o la investigación en el Advaita?
R: Sí, éstos son:
  1. Lo existente no es sinónimo de lo real. Solo es real aquello que no cambia y está libre de la causalidad; es decir, solo es real lo absoluto, la inmutabilidad sin causa. Así, la búsqueda espiritual apunta hacia la búsqueda de lo real en cada ser.
  2. No hay nada que no pueda ser investigado, no hay dogmas ni misterios, pero todo lo que se investigue debe estar relacionado con uno mismo y con la búsqueda espiritual. Así, por ejemplo, la búsqueda de la paz mundial es un ideal muy noble, pero no es la búsqueda espiritual. Aferrarse a afirmaciones como "Dios todo lo puede", "De Dios no se puede decir nada", "Yo solo creo en…", etc. es, simplemente, negarse a investigar.
    Hasta una noble verdad como Lo mejor que se puede hacer acerca de la verdad es guardar silencio puede ser usada por alguien como "sabia justificación" a su pereza mental.
  3. Un concepto o una teoría, por más "científica" que sea, no es sino un intento de explicar un hecho o un evento, pero no es el hecho en sí; así, por ejemplo, la fórmula para calcular la fuerza gravitatoria no es dicha fuerza en sí, ni mucho menos el campo gravitatorio.
  4. Nada debe tomarse por verdad hasta que se haya experimentado por sí mismo; es decir, la experiencia de otra persona, por muy sublime que sea (la persona y/o la experiencia) no sirve de mucho; a lo sumo, para avivar nuestra búsqueda espiritual. Tampoco se debe tomar alguna cita de un libro sagrado o alguna creencia cultivada desde siempre como prueba de la verdad (las creencias son las malas hierbas en el jardín de la verdad; y el discernimiento, su jardinero).
  5. La verdad no deja de ser verdad porque tu "libro sagrado" no lo menciona o porque contradice o no concuerda con tus creencias y/o convicciones. Ya Wayne Dyer lo dijo: Tu nivel más alto de ignorancia es cuando rechazas algo de lo cual no sabes nada.
  6. Lo que tenga que esperar el estar muerto para ser conocido o experimentado, es una patraña.
  7. Hay que dejar de lado cualquier concepto o prejuicio que se tenga sobre lo que se está investigando, evitando ajustar las conclusiones o las experiencias a nuestras expectativas; esto es, debemos ser totalmente honestos con nosotros mismos.
Así, en el Advaita, todo conocimiento o experiencia debe pasar por el tamiz de estos principios fundamentales. (Buscad la verdad, y la verdad os hará libres).
Conjuntamente con estos principios hay que tener presente las siguientes aclaraciones:
  • Consciencia, para el Advaita, es la capacidad de reconocer y comprender, y una sensación de presencia. En la vida cotidiana, lo que se reconoce y se comprende es una percepción y su correspondiente reacción (física y/o mental). Tres elementos son imprescindibles para que se manifieste la consciencia: la percepción provocada por un estímulo (externo o interno), la reacción (que puede ser un simple pensamiento o una emoción) y la sensación de presencia; esto es: lo conocido, el conocimiento y el conocedor, respectivamente.
  • Conocimiento no es sinónimo de comprensión o entendimiento. Se puede comprender perfectamente un concepto o una teoría sobre algo, pero solo se conoce aquello que ha sido experimentado por uno mismo; así, por ejemplo, se puede entender lo que es el comer o el beber, pero esa comprensión no es el acto ni la sensación de comer o de beber; como tampoco el hambre de uno se sacia por el hecho de ver comer a otro.
  • Todo lo agregado o adherido se desagrega o se desprende, y sus partes constituyentes vuelven a su estado inicial.
  • Lo infinito no es una referencia a un agregado interminable de cosas finitas, sino a la ausencia de límite y/o de forma.
  • Lo eterno no implica una interminable permanencia en el tiempo, ya que el tiempo es, intrínsecamente, la percepción de cambio que se evidencia en un "antes" y un "después" en lo observado o percibido y/o en el observador o percibidor; por ejemplo, frente a un objeto que permanece sin cambio, un observador percibe que dicho objeto "hoy" está igual que "antes"; en este caso, el cambio se ha dado solo en el observador. Así, pues, solo en lo inmutable no hay percepción del tiempo, y por eso solo lo inmutable es eterno.
  • En el Advaita, cuando se hace alude a "el Ser" no se refiere a un personaje, a un "alguien" o a un "ente", sino a la acción de ser o de existir; tal como "el jugar" no hace referencia a un jugador, sino a la acción de jugar.

lunes, 5 de junio de 2017

EL CONCEPTO YO SOY



por Nisargadatta Maharaj
Nisargadatta Maharaj
[...] Ahora hablaré sobre ese poder que tiene la apariencia de individuo pero debido a cuya presencia el mundo funciona. Quizás no sea fácilmente comprensible, pero no puedo tomarme el trabajo de entrar en detalles y explicarlo todo sobre esta etapa. Así pues, trate de comprender tanto como pueda; si no, déjelo correr.
Estoy hablando sobre este poder que está en el cuerpo, pero que es la raíz de la existencia y el sostén del universo entero. Lo que está en mi cuerpo, está también en el cuerpo de todos. Pero la inmensa mayoría se interesa mucho más por este "cadáver" con el que están viviendo, que por lo que hay dentro de ese cadáver. Todos los cambios que ocurren en el mundo, son movimientos en ese poder, pues ese poder es lo que hace que el mundo gire. Y todos los aconteceres que tienen lugar, son movimientos en esa consciencia. Debido a que nos asociamos a los acontecimientos, hay infelicidad. Yo veo las cosas desde un punto de vista diferente, desde el punto de vista de lo Absoluto...
Todo lo que está aconteciendo no puede dejar de acontecer. Hay una serie de acontecimientos, un escenario señalado. Así pues, de acuerdo a ese escenario, las cosas suceden. Si nos identificamos, tenemos ciertas esperanzas y aspiraciones; y si las cosas suceden como esperamos, somos felices. Si lo que acontece no concuerda con nuestros deseos, somos infelices. De este modo, continuaremos siendo felices e infelices en un ciclo sin fin, mientras persistamos en esta actitud. Sin embargo, en el momento en que vemos las cosas desde la perspectiva justa —que todo lo que podemos hacer es ver que la presenciación acontece, y que todo lo que acontece es independiente de nuestros pensamientos— entonces surge un estado diferente. No hay ninguna voluntad en el individuo; las cosas acontecen por sí mismas. Cuando se ve esto, hay ya una cierta paz de mente.
Cualquier cosa de la que la gente se queje, no afecta a los cinco elementos. Así pues, ¿por qué debe perturbar al individuo lo que acontece en los cinco elementos? Si los cinco elementos mismos no son perturbados por lo que la gente piensa, ni por lo que hacen o dejan de hacer, ¿cómo va a ser perturbada la fuente de esos elementos de la que ellos dependen? ¿Por qué iba a ser perturbada?
Hace algún tiempo, le sugerí leer la Gita desde el punto de vista del Señor Krishna, no desde el punto de vista de Arjuna. Cuando lo haga, debe comprender lo que entiendo por "Señor Krishna". Yo no considero al Señor Krishna una personalidad individual. Entiendo por "Señor Krishna", la mota de consciencia dentro de usted, el "yo soy", ese estado "yo soy". Eso es el Señor Krishna, este "yo soy". Y usted debería leer el libro desde ese punto de vista. En lo concerniente a cualquiera de nosotros, ¿podría haber el mundo, podría haber Dios, podría haber algo en absoluto en ausencia de esa consciencia Krishna?

(CONTINUAR LEYENDO)


domingo, 21 de mayo de 2017

La auto-indagación: ¿Quién soy yo?


La pregunta fundamental de la vida


"¿Cuál es el sentido de la existencia? ¿Qué es la vida? ¿Quién soy yo? ¿Cuál es mi verdadera naturaleza? Tarde o temprano cualquier persona inquisitiva hace estas preguntas."
La auto-indagación ¿quién soy yo?
Podemos responder a la más esencial de todas las preguntas, es decir, "¿quién soy yo?" o, más apropiadamente, "¿qué soy yo?", "¿cuál es mi verdadera naturaleza?", "¿por qué nací?", "¿por qué debo morir?", "¿cuál es mi relación con mis semejantes?" Ser humano significa hacerse estas preguntas, y ser verdaderamente humano, significa que se ha de encontrar una respuesta. Hasta que estas preguntas no afloren en nuestra conciencia, podremos sólo adornar nuestra vida con toda clase de actividades ―compromisos mundanos―, pero éstas no nos darán la oportunidad de reflexionar sobre nosotros mismos. Pero, más tarde o más temprano, surgen estas preguntas y entonces ya no hay escapatoria. Éstas arden dentro de nosotros y las respuestas intelectuales no nos dejan en paz. Leemos libros que tratan sobre la condición humana, sobre el significado de la vida y obtenemos pomposas frases, elaboradas metáforas, pero no responden a la pregunta. Sólo la experiencia esencial del propio despertar satisface la pregunta esencial. La experiencia personal es el testimonio final a la Verdad.
Philip Kapleau, Despertar al Zen (Editorial Pax México, 2006) p. 37.
Debemos hacernos sin descanso la pregunta "¿quién soy yo?". Dirigiendo el pensamiento, no hacia los objetos, sino hacia su fuente, finalmente descubrimos el elemento fundamental del Ser. El hombre posee en el fondo de sí mismo lo esencial de toda sabiduría. Lo sepa o no, pero la verdad está en él mismo y en ninguna otra parte.
Jean Klein, Sea usted lo que Es (Ediciones Vía Directa, 2008), p. 23.
Creo que en la vida de todo ser humano aparece un momento en que surge la pregunta "¿qué es la vida?". Cuando uno realmente se da cuenta de esto ve que está constantemente en el proceso de llegar a ser, nunca en el ahora. Está constantemente en el pasado-futuro, pasado-futuro. Preparando el futuro con el pasado. Al tomar nota de esto, uno se ve impelido a preguntar: "¿Quién soy yo? ¿Qué es la vida?" Mientras el estudiante no llegue a este punto no es un estudiante.
En el momento en que el estudiante hace la pregunta y no tiene ninguna referencia al pasado, él se encuentra espontáneamente en un estado de no-saber. En este no-saber él está en una nueva dimensión. Ni siquiera es una nueva dimensión porque en ésta, no hay ninguna dirección. Uno debe vivir con la pregunta. Por vivir con la pregunta quiero decir no buscar una conclusión, una respuesta, ya que el vivir con la pregunta es en sí la respuesta. Pero buscamos constantemente una respuesta.
Jean Klein, Living Truth (Third Millennium Publications, 1995), p. 189.
Nadie puede decirte quién eres. Sería sólo otro concepto, así que eso no te cambiará. Quién tú eres no necesita creencias. De hecho, toda creencia es un obstáculo. Ni siquiera necesita que te des cuenta, puesto que ya eres quien eres. Pero, si no te das cuenta, quien tú eres no brillará en este mundo. Permanecerá en lo no manifestado, que es, por supuesto, donde más a gusto estás. Entonces eres como una persona aparentemente pobre que no sabe que tiene una cuenta bancaria con 100 millones de euros, y así su riqueza se queda como un potencial no manifestado.
Eckhart Tolle, Un nuevo mundo, ahora (Grijalbo, 2006), p. 168.)
Es una forma de madurez en la vida que lleva a uno a hacerse ciertas preguntas. De todas esas preguntas se llega a la pregunta original fundamental: ¿Quién soy yo? Esta pregunta, ¿Quién soy yo?, sólo viene cuando se ha indagado en todas las direcciones posibles. Sólo cuando se ha explorado todas las direcciones se llega a la fase madura de preguntar ¿quién soy yo? En esta pregunta, ¿quién soy yo ?, una mente madura dice: "No lo sé". Es sólo en este "no lo sé" que hay algo cognoscible, perceptible. Porque el "no lo sé", no es un estado en blanco, el verdadero "no lo sé" se refiere a sí mismo y ahí la pregunta es la respuesta. Es una percepción instantánea de nosotros mismos. Es nuestra intemporalidad. Cuando hemos explorado todas las direcciones, hay una renuncia natural. Y entonces lo que renuncias ―lo que renuncia― tiene un nuevo significado.
Jean Klein, Living Truth (Third Millennium Publications, 1995), p. 15-6.
En su vida un hombre puede hacerse muchas preguntas pero todas giran en torno a una pregunta: "¿Quién soy yo" Todas las preguntas se derivan de ésta. Así que la respuesta a "¿Quién soy yo?" es la respuesta a todas las preguntas, la respuesta definitiva.
Jean Klein, Yo Soy (Third Millennium Publications, 1989), p. 141.
¿Qué es este "yo"? ¿De dónde viene este "yo"? Cuando mueres, ¿a dónde va? Estas son las preguntas más importantes que siempre puedes hacerte. Si realizas este "yo" alcanzas todo. Eso se debe a que este "yo" es parte de la sustancia universal. Tu sustancia, la sustancia de este escritorio, la sustancia de este palo, del sol, de la luna, de las estrellas ― la sustancia de todo es la misma sustancia. Así que si quieres comprender tu verdadera naturaleza, primero tienes que alcanzar tu sustancia original. Esto significa alcanzar la sustancia universal y la sustancia de todo. Todo en este mundo ―el sol, la luna, las estrellas, las montañas, ríos y árboles― todo está en constante movimiento. Pero hay una cosa que nunca se mueve. Nunca va o viene. Nunca ha nacido y nunca muere. ¿Qué es esta cosa que no se mueve? ¿Puedes decírmelo? Si la encuentras, encontrarás tu verdadero ser y alcanzarás la sustancia universal. Pero el entendimiento no puede ayudarte a encontrar ese punto. Incluso cien doctorados no te enseñarán tu verdadera naturaleza.
Seung Sahn, The Compass of Zen (Shambhala, 1997), p. 207.

El método de la auto-indagación

"La pregunta '¿Quién soy yo?' No viene de la mente. Preguntar '¿Quién soy yo?' se acompaña de una tremenda energía; usted está ardiendo."
La auto-indagación es el único medio infalible, el único directo, para realizar lo incondicionado, el Ser absoluto que eres en realidad. El intento de destruir el ego o la mente a través de las prácticas espirituales que no sean la auto-indagación es como el ladrón que se hace policía para atrapar al ladrón que es él mismo. Sólo la auto-indagación puede revelar la verdad de que ni el ego ni la mente existen realmente y hace posible que uno realice al Ser puro, indiferenciado del Sí mismo o Absoluto. Después de haber realizado el Sí mismo, nada queda por conocer, porque es perfecta Dicha, es el Todo.
Arthur Osborne, Ramana Maharshi and the Path of Self-Knowledge, (Century, 1987), p. 149.
P: ¿Qué es la práctica?
R: Una búsqueda constante del "Sí mismo" que es la fuente del ego. Encuentre "¿Quién soy yo?" El puro "Sí mismo" es la realidad, la Existencia-Consciencia-Felicidad Absoluta. Cuando se olvida Eso, aparecen todas las miserias; y cuando se aprehende Eso, las miserias no afectan a la persona.
Ramana Maharshi, Conversaciones con Sri Ramana Maharshi, Tomo I (Sanz y Torres, 2006), p. 29.)
P: ¿Cómo realizar el Sí mismo?
R: ¿El Sí mismo de quién? Encuéntrelo.
P: ¿Quién soy yo?
R: Encuéntrelo usted mismo.
P: Yo no sé.
R: Piense. ¿Quién es el que dice "yo no sé"? ¿Qué es lo que no se conoce en esa afirmación? ¿Quién es el "yo"?
P: Alguien en mí.
R: ¿Quién es ese alguien? ¿En quién?
P: Puede ser algún poder.
R: Encuéntrelo.
Ramana Maharshi, Conversaciones con Sri Ramana Maharshi, Tomo I (Sanz y Torres,2006), p. 91-92.)
P: ¿Cuál es el medio de tener constantemente presente el pensamiento "¿Quién soy yo?"?
A: Cuando surgen otros pensamientos, uno no debe perseguirlos, sino que debe preguntarse: "¿A quién se le ocurrieron" No importa cuántos pensamientos surjan; a medida que aparecen, uno ha de preguntarse con diligencia, "¿A quién se le ha ocurrido este pensamiento?" La respuesta que aparezca será: "A mí". Si a continuación uno pregunta "¿Quién soy yo?", la mente regresará a su fuente, y el pensamiento que había surgido se aquietará. Con la repetición, así, de esta práctica, la mente adquirirá la desarrollará la habilidad de permanecer en su fuente.
Ramana Maharshi, Enseñanzas Espirituales (Kairós, 2008), p. 23.)
¿Por qué no pasar de la experiencia al experimentador y comprender todo el alcance de la única afirmación verdadera que puede hacer: "yo soy"?
P: ¿Cómo se hace?
R: Aquí no hay ningún "cómo". Sólo conserve en le mente el sentimiento "yo soy", sumérjase en él, hasta que su mente y sentimiento se vuelven uno. Como los repetidos intentos conseguirá el equilibrio adecuado de atención y afecto y su mente se establecerá firmemente en el pensamiento y sentimiento "yo soy". Cualquier cosa que haga, piense o diga, este sentido de ser, inmutable y afectuoso, permanecerá como el telón de fondo de la mente.
Sri Nisargadatta Maharaj, Yo Soy Eso (Editorial Sirio, 2003), p. 86.
P: ¿Cómo llega uno a conocer al conocedor?
R: Sólo puedo decirle lo que sé por experiencia propia. Cuando encontré a mi Gurú, me dijo: "Tú no eres lo que crees ser. Averigua lo que eres. Observa la sensación 'yo soy', encuentra tu ser real". Yo le obedecí porque confié en él. Hice lo que él me dijo. Todo mi tiempo libre lo pasaba observándome a mí mismo en silencio. ¡Y qué gran diferencia supuso eso, y qué pronto! Tardé sólo tres años en realizar mi verdadera naturaleza. Mi Gurú murió poco después de haberle conocido yo, pero eso no cambió nada. Recordé lo que me había dicho y perseveré. El fruto de ello está aquí, conmigo.
P: ¿Cuál es?
R: Me conozco a mí mismo como soy en realidad. No soy ni el cuerpo, ni la mente, ni las facultades mentales. Estoy más allá de todos ellos.
Sri Nisargadatta Maharaj, Yo Soy Eso (Editorial Sirio, 2003), p. 408.
Si la pregunta: "¿Quién soy yo" fuera un mero cuestionamiento mental, no sería de gran valor. El verdadero propósito de la indagación del Sí-mismo es enfocar la totalidad de la mente en su Fuente. Por consiguiente, no es el caso de un "yo" que anda en busca de otro "yo". Mucho menos es la indagación del Sí-mismo una fórmula vacía, pues implica una intensa actividad de toda la mente el mantenerla constantemente inmovilizada en la pura conciencia del Sí-mismo. La indagación del Sí-mismno es el medio único e infalible, el único directo, de realizar el Ser incondicionado y absoluto que eres en realidad.
Ramana Maharshi, Enseñanzas Espirituales (Kairós, 2008), p. 111.
P: Cuando le preguntan a usted sobre los medios para la auto-realización, invariablemente subraya la importancia de que la mente permanezca en la sensación "yo soy". ¿Dónde está aquí el factor causal? ¿Por qué este pensamiento en particular debería dar lugar a la auto-realización? ¿De qué manera me afecta la contemplación de "yo soy"?
R: El propio hecho de la observación altera al observador y a lo observado. Después de todo, lo que impide el reconocimiento de la verdadera naturaleza de uno es la debilidad y la torpeza de la mente y su tendencia a pasar por alto lo sutil y centrarse sólo en lo grosero. Cuando usted sigue mi consejo e intenta mantener la mente sólo en la noción "yo soy", se hace consciente de la mente y sus caprichos. La conciencia en sí, siendo armonía lúcida (sattva) en acción, disuelve la pereza y aquieta la agitación de la mente y suavemente pero con firmeza cambia su misma substancia. Este cambio no tiene por qué ser espectacular, tal vez apenas se note; sin embargo, es un giro profundo y fundamental, de la obscuridad a la luz, de la inadvertencia a la conciencia.
Sri Nisargadatta Maharaj, Yo Soy Eso (Editorial Sirio, 2003), p. 371.
La pregunta "¿quién soy yo?" no puede surgir en la mente. No tiene nada que ver con la memoria. Toda memoria es absorbida por la viva indagación que tiene lugar sólo en el momento presente. El despertar no es inmediato ni gradual, es apercepción instantánea. El Uno ―que somos― es más allá del tiempo. Cuando la mente se da cuenta de esto, deja atrás su miedo y deseo ― deseo que oscila entre tener y llegar a ser.
Jean Klein, Yo Soy (Third Millennium Publications, 1989), p. 106.
P: ¿Cuándo y cómo la pregunta "¿quién soy yo" viene de muy adentro?
R: Viene del "yo" mismo. Si no hubiera un "yo", usted no sería capaz de hacer la pregunta "¿quién soy yo?". Así que, cuando usted plantea la pregunta "¿quién soy yo?", nunca puede encontrarlo, del mismo modo que el ojo no puede ver su propia visión. Todo lo que puede encontrar es un objeto, un pensamiento en el espacio-tiempo. Pero hay un momento en el que renuncia a sí mismo. Debe haber una total renuncia, y entonces el preguntador es la respuesta. Es lo más querido, es el amor. Pero lo hemos dicho muchas veces, uno debe estar maduro, uno debe estar dispuesto a hacer la pregunta, "¿quién soy yo?". Nunca podemos ir a la pregunta. La pregunta viene a nosotros. Sólo podemos estar en un estado de acogida.
Jean Klein, Beyond Knowledge, p. 80-1.

Realizando nuestra verdadera naturaleza

"Simplemente preguntando" ¿Quién soy yo? "Percibirás tu Verdadera-naturaleza con claridad y certeza. Recuerde, usted no es ni su cuerpo ni su mente."
auto-realización
Si preguntas a la persona corriente quién es, te diría,"mi mente" o "mi cuerpo" o "mi mente y cuerpo", pero nada de esto es así. Somos más que nuestra mente o nuestro cuerpo o que ambos. Nuestra verdadera naturaleza está más allá de todas las categorías. Cualquier cosa que puedas concebir o imaginar no es sino un fragmento de ti mismo, por lo tanto, el verdadero Tú no puede ser encontrado por medio de la deducción lógica o del análisis intelectual o de la imaginación sin fin.
Si tuvieran que cortarte la mano o la pierna, el yo real no disminuiría un ápice. Estrictamente hablando, este cuerpo y la mente son también tú, pero sólo una fracción. La esencia de tu verdadera naturaleza no es diferente de la de este palo delante de mí o de esta mesa o de este reloj ― en realidad de cualquier objeto en el universo. Cuando experimentas directamente la verdad de esto, será tan convincente que exclamarás, "¡cuán cierto!", porque no sólo su cerebro sino todo su ser participará en este conocimiento.
Philip Kapleau, Los Tres Pilares del Zen (Doubleday, 1989), p. 155.
No hay una meta que alcanzar. Nada debe ser alcanzado. Tú eres el Sí mismo, siempre existes. Ver a Dios o el Sí mismo es solamente verte a ti mismo. Ver es ser. Tú, que eres el Sí mismo, quieres saber cómo alcanzar el Sí mismo. Lo único que necesitas es abandonar el pensamiento de que eres un cuerpo y abandonar también los pensamientos de las cosas externas o no-Sí mismo. Tantas veces como la mente acuda a los objetos exteriores, impídelo y fíjala en el Sí mismo o Yo. Ese es todo el esfuerzo que se te pide.
Devaraja Mudalrar, Día a día con Ramana Maharshi (Sri Ramanasramam, 1984), p. 287.
Una comprensión teórica no es suficiente para resolver la pregunta "¿Quién soy yo?" y, a través de ella, el problema del nacimiento y la muerte. Esa comprensión es un retrato de la realidad, y no la realidad misma. Si persistentemente te preguntas "¿Quién soy yo?" con devoción y ardor, es decir, movida por un genuino deseo de auto-conocimiento, realizarás la naturaleza de la Mente.
Ahora bien, la Mente es más que tu cuerpo y más de lo que ordinariamente se llama mente. La realización interna de la mente es la realización de que el universo y tú no son dos. Esta conciencia debe venir con una certeza tan sobrecogedora que involuntariamente te golpees en el muslo exclamando, "¡Por supuesto!"
Philip Kapleau, Los Tres Pilares del Zen, p. 150.
P: ¿Qué ve usted?
R: Veo lo que usted también podría ver, aquí y ahora, si no fuera por el enfoque incorrecto de su atención. Usted no presta ninguna atención a sí mismo. Su mente está toda con cosas, personas e ideas, nunca con usted mismo. Céntrese en sí mismo, ses consciente de su propia existencia. Vea como funciona usted, observe los motivos y los resultados de sus acciones. Estudie la prisión que ha construido a su alrededor, sin darse cuenta. Sabiendo lo que usted no es, llegará a conocerse a sí mismo. [...] Todas las definiciones se aplican solo a su cuerpo y a sus expresiones. Una vez que pierda esta obsesión por el cuerpo, volverá a su estado natural espontáneamente y sin esfuerzo. La única diferencia entre nosotros es que yo soy consciente de mi estado natural, mientras que usted está aturdido. Al igual que el oro convertido en joyas no difiere del oro en polvo, salvo cuando la mente crea la diferencia, del mismo modo nosotros somos uno en el ser ―sólo nos diferenciamos en apariencia. Esto lo descubrimos siendo serios, buscando, indagando, cuestionando cada día y cada hora, y entregando la propia vida a este descubrimiento.
Sri Nisargadatta Maharaj, Yo Soy Eso (Editorial Sirio, 2003), p. 22-23.
Es cierto que la mayoría de las personas piensan de sí mismas como cuerpo y mente, pero eso no quita que estén equivocados. El hecho es que en su naturaleza esencial todos los seres sintientes trascienden su cuerpo y su mente, que no son dos, sino uno. El fracaso del ser humano en percibir esta verdad fundamental es la causa de sus sufrimientos. [...]
Pero como nos engañamos y aceptamos la realidad del ego-yo, inevitablemente surge la enajenación y el sufrimiento. El Buda percibió en su iluminación que el ego no es inherente a la naturaleza del hombre. Con la iluminación total se dio cuenta de que poseemos al universo así que ¿para qué aferrarse a lo que inherentemente es nuestro? Sólo debes perseverar en tu pregunta "¿Quién soy yo?" si deseas experimentar la verdad de lo que he estado diciendo.
(Philip Kapleau, Los Tres Pilares del Zen, p. 155-6. )
La sensación de ser, de "yo soy" es lo primero que surge. Pregúntese de dónde viene o simplemente obsérvela con tranquilidad. Cuando la mente permanece en el "yo soy" sin moverse, se entra en un estado que no se puede expresar con palabras, pero se puede experimentar. Lo único que debe hacer es intentarlo una y otra vez. Después de todo, la sensación de "yo soy" siempre está con usted, sólo que usted le ha añadido todo tipo de cosas ―el cuerpo, sentimientos, pensamientos, ideas, posesiones, etc. Todas esas auto-identificaciones son equívocas. A causa de ellas usted cree ser lo que no es.
Sri Nisargadatta Maharaj, Yo Soy Eso (Editorial Sirio, 2003), p. 18.
El que anhela conocer su verdadera naturaleza debe comprender primero su identificación errónea con los objetos: "Yo soy esto", "yo soy eso" Todas las identificaciones, todos los estados son transitorios y por lo tanto irreales. La identificación del "yo" con esto o eso es la raíz de la ignorancia. Pregúntate a ti mismo lo que es permanente a lo largo de todas las etapas de la vida. Se descubre que la pregunta "¿Quién soy yo?" no tienen respuesta. No puedes experimentar lo que es permanente en una relación sujeto/objeto, como algo perceptible. Sólo puedes formular y explicar lo que no eres. Lo que fundamentalmente y continuamente eres no se puede poner en palabras o razonar. Ser es no-dual, absoluto y constante, siempre presente en cualquier circunstancia.
Jean Klein, Yo Soy (Third Millennium Publications, 1989), p. 41.
Para conocer lo que es, primero tiene que investigar y saber lo que no es. Y para saber lo que no es, tiene que observarse a sí mismo cuidadosamente, rechazando todo lo que no concuerde con el hecho básico: "yo soy". Las ideas como: yo he nacido en tal sitio, en tal fecha, de mis padres, y ahora soy fulano, viviendo en, casado con, padre de, empleado por, etc., no son inherentes a la sensación de "yo soy". Nuestra actitud común es que "yo soy esto". Separe tenaz y perseverantemente el "yo soy" de "esto" o "eso", y trate de sentir lo que significa ser, simplemente ser, sin ser "esto" o "aquello". Todos nuestros hábitos se oponen a ello y la tarea de combatirlos es larga y a veces pesada, pero una clara comprensión ayuda mucho. Cuanto más claramente comprenda que en el nivel de la mente usted sólo puede ser descrito en términos negativos, más rápidamente llegará al final de su búsqueda y a realizar su ser ilimitado.
Sri Nisargadatta Maharaj, Yo Soy Eso (Editorial Sirio, 2003), p. 102.
Si meditas en esta pregunta, "¿Quién soy yo?" – Si comienzas a percibir que ni el cuerpo ni el cerebro ni los deseos son realmente tú, entonces la actitud misma de la indagación finalmente extraerá la respuesta de las profundidades de tu propio ser; vendrá a ti por sí sola como una realización profunda.
Conoce al verdadero yo, y entonces la verdad brillará como el sol dentro de tu corazón. La mente se volverá tranquila y la verdadera felicidad la inundará, porque la felicidad y el verdadero yo son idénticos. No tendrás más dudas una vez que alcanzas esta conciencia de ti mismo.
Narasimha Swami, Self-Realization (Sri Ramanasramam, 1985), p. 242.

Consciencia y Yo soy

"El 'yo soy' es el sustrato, el trasfondo subyacente a toda experiencia, pensamiento y sentimiento."
Sabe usted muchas cosas sobre sí mismo, pero no conoce al conocedor. Averigüe quién es usted, el conocedor de lo conocido. Mire dentro de sí mismo diligentemente, acuérdese de recordar que lo percibido no puede ser el perceptor. Cualquier cosa que vea, oiga, o piense, recuerde: usted no es lo que sucede, usted es aquel a quien le sucede. Profundice en la sensación de "yo soy", y sin duda descubrirá que el centro perceptor es universal, tan universal como la luz que ilumina el mundo. Todo cuanto sucede en el universo le acontece a usted, el testigo silencioso. Por otro lado, todo cuanto es hecho, es hecho por usted, la energía universal e inagotable.
Sri Nisargadatta Maharaj, Yo Soy Eso (Editorial Sirio, 2003), p. 519.
Usted quiere conocerse a sí mismo. Para lograrlo mantenga firmemente en el foco de la consciencia la única pista que tiene: su certeza de ser. Sea con ella, juegue con ella, medite sobre ella, profundice en ella, hasta que el cascarón de la ignorancia se rompa y usted emerja al reino de la realidad.
Sri Nisargadatta Maharaj, Yo Soy Eso (Editorial Sirio, 2003), p. 272.
La Conciencia de ser, el "Yo soy", constituye la base de todos nuestros estados de conciencia. Cuando sólo pensamos "Yo soy" sin ninguna calificación, somos la Conciencia pura sin objeto, el trasfondo intemporal, la realidad subyacente a los tres estados de vigilia, sueño y sueño profundo. Pero desde el momento que decimos: "estoy fatigado, soy hábil, soy caballero de la Legión de honor", nos arriesgamos a caer en la falsa identificación. [...]
Diciendo "¿quién soy yo?" y manteniendo mi conciencia en un estado de disponibilidad vacía, doy a esta conciencia una posibilidad de retorno al sujeto puro; impidiéndola engancharse a cualquier calificación, la coloco en un estado de desconcierto que le proporciona una ocasión de retornar y reencontrarse en su pureza original.
Jean Klein, Sea usted lo que Es (Ediciones Vía Directa, 2008), p. 27-28.
¿Entonces quién es el que experimenta? Tú. ¿Y quién eres tú? La conciencia. ¿Y qué es la conciencia? Esa pregunta no se puede responder. En el momento en que la respondes, la has falsificado, la has convertido otro objeto. La conciencia, una palabra tradicional para designar espíritu, no se puede conocer en el sentido normal de la palabra, y es inútil buscarla. Todo conocimiento está dentro del reino de la dualidad: sujeto y objeto, conocedor y conocido. El sujeto, el yo, el conocedor sin el que nada podría ser conocido, percibido, pensado o sentido, debe permanecer siempre incognoscible. Y esto es así porque el yo no tiene forma. Sólo se pueden conocer las formas; y, sin embargo, sin la dimensión sin forma, no podría existir el mundo de las formas. Ella es el espacio luminoso en el que emerge y se sumerge el mundo. Ese espacio es la vida que Yo Soy. Es intemporal. Yo soy intemporal, eterno. Lo que ocurre en ese espacio es relativo y temporal: placer y dolor, ganancia y pérdida, nacimiento y muerte.
Eckhart Tolle, Un nuevo mundo, ahora (Grijalbo, 2006), p. 210.
P: Usted dice que nuestro ser real está todo el tiempo con nosotros. ¿Cómo es que no nos damos cuenta?
R: Sí, usted siempre es lo Supremo. Pero su atención está fijada en las cosas, ya sean físicas o mentales. Cuando su atención deja una cosa y todavía no está en otra, en ese intervalo usted es el ser puro. Cuando a través de la práctica del discernimiento y el desapego (viveka-veiragya), pierde de vista los estados mentales y sensoriales, emerge el ser puro como el estado natural.
P: ¿Cómo se elimina la sensación de separación?
R: Centrando la mente en el "yo soy", en la sensación de ser, así se disuelve el "yo soy esto o aquello", y lo que permanece es el "yo soy sólo el testigo", y eso también se sumerge en "yo soy todo". Entonces el todo se convierte en el Uno, y el Uno en usted mismo, no separado de mí. Abandone la idea de un "yo" separado y la pregunta de "¿quién experimente?" no surgirá.
P: Usted habla según su propia experiencia. ¿Cómo puedo hacerla mía?
R: Usted habla de mi experiencia como distinta de la suya porque cree que estamos separados. Pero no lo estamos. En un nivel más profundo mi experiencia es su experiencia. Indague profundamente en sí mismo y la encontrará de manera fácil y sencilla. Vaya en la dirección del "yo soy".
Sri Nisargadatta Maharaj, Yo Soy Eso (Editorial Sirio, 2003), p. 141.
La totalidad del universo se experimenta en la consciencia "yo soy". Si esa consciencia no está aquí, ¿qué otra cosa puede existir? Esta consciencia está tocando un tambor; todo el mundo está entusiasmado con el ruido del tambor. ¿Quién mira al tamborilero? ¿Quién está tocando el tambor? Es muy sorprendente que nadie eche ni siquiera una ojeada a esta mota de consciencia.
Sri Nisargadatta Maharaj, La Consciencia y lo Absoluto (Sanz y Torres, 2007), p. 123.)
Sé consciente de que eres consciente. Di o piensa, "Yo Soy", y no añadas nada. Sé consciente de la quietud que sigue al "Yo Soy". Siente tu presencia, el ser desnudo, sin velos, sin vestiduras. El Ser no está afectado por la juventud o la vejez, la riqueza o la pobreza, lo bueno o lo malo, ni ningún otro atributo. Es la matriz espaciosa de toda creación, de toda forma.
Eckhart Tolle, Un nuevo mundo, ahora (Grijalbo, 2006), p. 205.
Aférrese a esta cognitividad "yo soy", y la fuente del conocimiento manará dentro de usted, revelando el misterio del Universo; de su cuerpo y psique; del juego de los cinco elementos, los tres gunas y prakriti- purusha; y de todo lo demás. En el proceso de esta revelación, su personalidad individual confinada al cuerpo se expandirá en el universo manifiesto, y usted se dará cuenta de que penetra y abarca el cosmos entero sólo como su "cuerpo".
Sri Nisargadatta Maharaj, El Nectar a los pies del Señor (Sanz y Torres, 2007), p. 71.

Meditaciones

  • Abandone todas las preguntas excepto una: ¿quién soy yo?. Después de todo, el único hecho del que está seguro es que usted es. El yo soy es cierto. El yo soy esto no. Esfuércese en encontrar lo que usted es en realidad.
  • En realidad sólo hay una pregunta. Y el preguntador de esta pregunta es la respuesta. No hay dos, sólo hay una. La única pregunta es, "¿Quién soy yo?"
  • Yo soy es la única experiencia evidente por sí misma, permanente de todos. Nada más es tan evidente por sí mismo como Yo soy.
  • No hay nada tan simple como ser el Sí mismo. No requiere ningún esfuerzo, ninguna ayuda. Uno tiene que despojarse de la falsa identidad, y ser en su estado eterno, natural e inherente.
  • ¡No haga nada, absolutamente nada! Simplemente sea, sea sólo el conocimiento yo soy y more ahí.
  • No diga yo soy esto, yo soy eso. Sólo aférrese a usted mismo, a usted es. Simplemente sea. Simplemente sea usted es.
  • ¿Hay alguien que no sea consciente de sí mismo? Todo el mundo conoce, y sin embargo no conoce al Sí mismo. Es una extraña paradoja.
  • La pregunta ¿quién soy yo? no tiene ninguna respuesta. Ninguna experiencia puede responderla, pues el sí mismo es más allá de la experiencia.
  • No se necesita ningún intento de obtener la realización. Pues la realización no es nada externo, no es nada nuevo. Es siempre y por todas partes ― aquí y ahora.
  • Retorna a ese estado de ser puro, donde el “yo soy” está todavía en su pureza antes de contaminarse con “yo soy esto” o “yo soy eso”. Tu carga es solo de falsas autoidentificaciones ― a bandónalas todas.
  • Todo el mundo está contento de ser. Pero pocos conocen la plenitud de ello. Usted llega a conocer morando en su mente en yo soyyo conozcoyo amo ― con la voluntad de alcanzar el significado más profundo de estas palabras.
  • No hay nada qué temer. Sólo profundiza y profundiza la pregunta hasta que todas las nociones preconcebidas de quién eres y qué eres se desvanezcan y de pronto te des cuenta que el universo entero no es diferente de ti.