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sábado, 6 de mayo de 2017

DIÁLOGOS CON SRI NISARGADATTA MAHARAJ


BALANCE CERO
DIÁLOGOS CON SRI NISARGADATTA MAHARAJ (*)

Balance Cero - Diálogos con Sri Nisargadatta Maharaj

Detalles del libro:
Título: HOMENAJE A SRI NISARGADATTA MAHARAJ
Autor: Sri Nisargadatta Maharaj
Traducción de: Pedro Rodea
Nº de páginas: 224
Editorial: CreateSpace (Amazon)
Año de edición: Diciembre 2016
ISBN: 978-1541022478
Descripción:
La consciencia "yo" es el centro de todo. Si no hay consciencia "yo", no hay ningún todo. Cuando uno se da cuenta de Sí mismo, "yo" desaparece, y lo que queda es Atma, solo Mismidad. El estado no ser no tiene aparición ni desaparición. La desaparición es considerada como la muerte por las gentes que son ignorantes del origen de la vigilia, es decir, de la consciencia. Para el Sabio no hay ninguna muerte. Darse cuenta de Sí mismo es el fin del miedo y de la muerte.
"Lo mejor de lo mejor que hay de Sri Nisargadatta Maharaj, y es poco decir lo dicho. Me gusta leer a los maestros espirituales en sus últimas etapas cuando su madurez ha alcanzado su punto más álgido. Este libro muestra los últimos diálogos de Nisargadatta Maharaj antes de su muerte, unos diálogos radicalmente diferentes a su etapa inicial. Una traducción excelente por cierto." (Comentario en Amazon)

Extracto

7 de diciembre de 1979
Visitante: ¿Cuál es la causa de la ignorancia?
Maharaj: El conocimiento "yo" es el único conocimiento fiable, pero el hombre tiene el hábito de acumular conocimiento de todas las fuentes. A usted se le ha hablado del nacimiento y el renacimiento. Aunque el nacimiento no es su experiencia directa, el hombre lo toma por verdadero. El conocimiento de un hombre está lleno de conceptos e imaginación.
V: ¿Qué pasa con la ley del karma? Por ejemplo, los efectos de lo que hacemos en esta vida los tenemos que sufrir en la siguiente.
M: Mientras se tome por un cuerpo, la ley del karma le afecta. Si usted se conoce como el Sí mismo, la ley no le afecta.
V: La ley del karma nos asusta.
M: La sensación "yo" es la esencia de los jugos del alimento, y la forma que adopta el alimento es tomada por nosotros como si fuera nuestra forma. Su naturaleza verdadera (de usted) es sin consciencia "yo".
Cuando la fuerza vital desaparece del cuerpo, éste deviene inerte. Es como cuando se apaga una llama. ¿Va la llama a alguna parte? Cuando el cuerpo muere, no hay ningún ir a ninguna parte. En el supuesto nacimiento, no hay ningún venir de ninguna parte. Atma (el Sí mismo) está en todas partes. En Atma no hay ningún lugar a donde ir.
Cuando hablo, no hablo de un individuo, hablo de la naturaleza de la consciencia. El ciclo de la manifestación, mantenimiento y disolución prosigue imperturbable. Ningún Mahatma o "Encarnación" (Avatar), tal como Rama o Krishna, puede detener este ciclo. Yo hablo de la "Encarnación" (Avatar). ¿Qué había antes de llamar a alguien "Encarnado" (Avatar)? ¿Qué hay en la conversión de una persona ordinaria en un "Encarnado" (Avatar)? Usted nunca piensa en lo que usted era antes de la aparición del cuerpo y en cómo apareció el conocimiento "yo", el cual no era.
Usted está tan habituado a vivir en los conceptos que se entretiene viendo teatro y películas. Se pierde en la imaginación de otros, desprovista de todo valor. Así es como pasa su valioso tiempo.
Los conceptos más preciados de un profeta devienen una religión para sus seguidores. En lugar de seguir a otro, encuentre cómo aparece el credo "yo", el cual depende de la fuerza vital (Prana). Sin ir a la fuente de "yo", hablar de Ishwara o Brahman, no tiene ningún sentido. Todo el mundo sabe que "yo" estaba ausente y que apareció repentinamente. Ahora usted sabe que "usted es". Aparte de esto, ¿cuál es su conocimiento? Su tarea principal es encontrar la fuente de "yo".
Tome el ejemplo del mundo de sueño. Cuando la consciencia "yo" aparece en el sueño profundo, el mundo de sueño comienza con un nuevo cuerpo para usted.
¿No es este mundo de sueño una creación de su consciencia?
V: Sí.
M: Mientras se está viendo un sueño, uno olvida completamente que está fuera del sueño, durmiendo en una cama. En realidad, la presenciación del sueño acontece sin ninguna implicación de uno. En el sueño también hay identificación con el cuerpo de sueño, y ahí usted también sufre. El mundo de sueño parece real hasta que uno despierta. En ocasiones uno mismo se ve muerto en el sueño.
El mundo aparece en su consciencia.
La consciencia del estado de vigilia hace aparecer este mundo de vigilia y la consciencia del sueño hace aparecer el mundo de sueño.
En ausencia de la consciencia, no existe nada. Esto significa que la consciencia abarca todo.

jueves, 9 de marzo de 2017

LO QUE ENSEÑABA RAMANA MAHARSHI

Fragmento tomado de: 

Ramana Maharshi: Sólido como una montaña



por Philip T. Mistlberger
Aunque se han escrito libros relativamente largos acerca de las enseñanzas de Ramana, de hecho lo que enseñaba era supremamente simple. Enseñaba que nuestra verdadera naturaleza es el Ser trascendente, impersonal y universal, y que meramente sufrimos de un tipo de ignorancia o confusión mental que nos impide que veamos esto. Su método principal para descubrir esta verdadera naturaleza era a través de la auto-indagación, el incansable planteo de la pregunta esencial "¿Quién soy yo?" Esto es un koan Zen (y, de hecho, hay sorprendentes similitudes entre el maestro Zen Hakuin y Ramana, aunque su predisposición externa pareciera haber sido diferente ― Hakuin era agresivo y tenía una actitud de confrontación. Ramana era amable y en gran medida pasivo, aunque en ocasiones, desafiaba a los buscadores).
Obtener la auto-realización, o realización del Ser, a través de la auto-indagación necesita ser entendido. Como enseñaba Ramana, el pensamiento primordial "yo", debe ser penetrado completamente. Inicialmente, cuando miramos hacia dentro encontraremos este pensamiento-"yo" sin problemas. Es la sensación común de "yo soi-dad" de la que la mayoría de las personas son conscientes, aunque sólo sea vagamente. Sin embargo, la auto-indagación no trata de permanecer en esta yo soi-dad, porque esa es en realidad el yo convencional ―el ego― observándose a sí mismo. Necesitamos ir más allá, más allá de la sensación de yo soi-dad convencional y ver qué hay "detrás" de eso; o más precisamente, anterior a eso. Lo que hay anterior a eso es el "Yo verdadero" o el "Yo-Yo" como a veces lo llamaba.
Ramana enseñaba que la principal causa de nuestra ignorancia del verdadero Ser es nuestra identificación con el cuerpo físico, y con ser una entidad separada en general. El verdadero Ser no está identificado con el cuerpo y no está, en el sentido estricto, localizado en el tiempo o el espacio. Al ser atemporal, es por lo tanto no-nacido e inmortal. Ni tampoco puede ser conocido a través del pensamiento. Obviamente podemos pensar acerca del verdadero Ser, y hasta podemos imaginárnoslo, pero lo que estamos pensando o imaginando es sólo un pensamiento o una imaginación; no es el verdadero Ser. Esto es esencialmente idéntico en significado a la famosa línea del Tao Te Ching: "El Tao que puede ser expresado no es el Tao eterno; el nombre que puede ser nombrado no es el Nombre eterno".
Le podemos permitir a los traductores del Tao Te Ching cierta libertad, pero en el sentido estricto el Tao (el verdadero Ser) no es "eterno", ya que eso implica un estado dentro del tiempo, es más bien atemporal. Ramana enseñaba que esta "atemporalidad" no es un estado especial que existe fuera del "universo real" ni nada parecido. Es más bien que la atemporalidad es lo Real. Es sólo debido a nuestro estado de confusión y de engaño, creado en su mayor parte por nuestra identificación con el cuerpo, que lo concebimos como algo objetivamente real, cuando de hecho es una construcción mental, algo que esencialmente hemos "inventado".
Ramana también enseñaba que no es sólo el "tiempo" lo que hemos inventado. Hemos inventado todo, incluidos nuestros cuerpos ― el ordinario (físico o "despierto"), el sutil (energía elevada de alta frecuencia o "cuerpo de ensueño") y el causal (la frecuencia más alta, o "sueño profundo"). Despertar completamente al verdadero Ser es "disolver" nuestra identificación con estos tres cuerpos; es decir, ser liberado en lo sin forma.
Who Am I
El método de la auto-indagación no es un proceso de investigación intelectual. Más bien implica mantener la atención en el "yo" con gran determinación y consistencia. Sin embargo, Ramana enseñaba un abordaje alternativo, el de la rendición a lo Divino (bhakti Yoga). Se podría decir que este enfoque es más apropiado para aquellos inclinados a lo emocional, o para aquellos que encuentran que el enfoque directo de la auto-indagación no es apropiado para ellos. Ramana enseñaba que los dos enfoques finalmente llevaban a lo mismo, la realización del verdadero Ser.
La enseñanza más elevada de Ramana era la transmisión silenciosa. La cuestión de que si un gurú puede o no "transmitir" sabiduría o realización ha sido largamente debatida, pero tal vez todo el asunto fue apropiadamente resumido cuando un joven U.G. krishnamurti (que no debe ser confundido con su más famoso tocayo J. Krishnamurti) visitó a Ramana en 1939 y le preguntó si él podía transmitir su sabiduría. "Puedo ―respondió Ramana―, pero, ¿puede usted recibirla?". Es la respuesta perfecta porque aunque la sabiduría no puede ser "enviada" a otra persona como un correo, puede ser irradiada por la presencia de una persona. Es entonces simplemente una cuestión de si el buscador puede o no puede permitir a su sabiduría innata responder a esa irradiación, a esa presencia que está personificada manifiestamente en un maestro profundamente despierto.
Quizás, un perfecto ejemplo del estilo de enseñanza de Ramana fue cuando un buscador preguntó: "¿Cómo controlar la mente?". A lo que Ramana respondió: "¿Qué es la mente? ¿De quién es la mente?". Cuando el buscador replicó con: "No puedo controlar la mente", Ramana respondió: "Divagar es la naturaleza de la mente. Tú no eres la mente… despreocúpate de la mente. Si se busca su fuente, se desvanecerá, dejando al Ser inafectado". El buscador intentó desde otro ángulo y pregunto: "¿Entonces uno no necesita intentar controlar la mente?" Ramana, con la precisión de un láser, respondió: "No hay mente que controlar si realizas el Ser".
También enseñaba que el mundo que normalmente percibimos surge sólo con la mente. Por ejemplo, todas las noches nos vamos a dormir. En el sueño profundo sin sueños, no hay (en nuestra experiencia) un cuerpo o un mundo. Es sólo cuando nos despertamos en la mañana y la mente retoma su actividad cuando el mundo que percibimos vuelve a la existencia para nosotros. Nuestra percepción de este mundo es una distracción tan grande que efectivamente nos bloquea de la conciencia del Ser. Penetrar la ilusión del falso ser ―el "yo" convencional (ego) que sustenta nuestra percepción del mundo― es despertar al Ser, y finalmente comprender que el mundo que experimentamos no está separado del Ser. Es decir, nada realmente existe excepto el Ser, o Consciencia pura.
Tal vez el lector atento note que estas enseñanzas suenan sospechosamente similares a algunos de los problemas abordados en el Capítulo 2 (Fundamentalismo Oriental), tales como la visión simplista (y fácilmente mal usada) que "sólo la Verdad (el Ser) es real", o dicho de otra manera, "ya estás iluminado". Pero la diferencia crucial con un maestro del calibre de Ramana es que él mismo ha alcanzado este estado realmente, y entonces lo que dice no es doctrina o dogma vacíos. Él mismo es una escritura viviente, y habla sólo desde su experiencia directa. De manera que estar con Ramana era experimentar darshan en el significado más verdadero de la palabra ―"estar en la luz del maestro"― lo que para el buscador, es lo mismo que una planta que se nutre con los rayos del sol. Ramana no estaba simplemente transmitiendo verdades doctrinales; él era la verdad doctrinal.
Lo mismo se aplicaba a las enseñanzas de Ramana con respecto al libre albedrío. Le preguntaron una vez si una persona tenía libre albedrío, él señaló que la pregunta sólo era relevante para alguien que todavía piensa que es una persona separada. Desde el punto de vista de la verdad absoluta, no hay persona separada, y por lo tanto, preguntas acerca de si la "persona" tiene o no tiene libre albedrío es abandonada automáticamente.
Toda esa idea, si la enseñase alguien que no se ha dado cuenta que la separada y discreta ego-identidad es en última instancia irreal, sería simplemente un dogma, y si es tomada por alguien que no ha realizado su naturaleza más elevada, puede ser fácilmente corrompida con excusas para no ser responsable, etc. ("El libre albedrío es una ilusión, así que ¿por qué molestarse en hacer algo?"). De nuevo, el asunto depende de quién esté enseñando. Ramana podía enseñar tales principios de la verdad última de manera efectiva porque él mismo era la respuesta viviente.
Ramana enseño incansablemente hasta finales de sus sesenta años, hasta que su salud comenzó a fallarle debido a un cáncer que apareció en uno de sus brazos. A pesar de varias operaciones, el cáncer continuó reapareciendo. Los doctores le aconsejaron que el brazo debía ser amputado, pero Ramana se negó. Falleció como había vivido ―con gran serenidad, y rodeado por cientos de discípulos profundamente devotos― el 14 de abril de 1950, a los setenta años.


HWL Poonja
H.W.L. Poonja (Papaji)

Su legado perdura, y como con muchos grandes sabios se ha vuelto más penetrante con el tiempo. A principios de los noventa en particular, la vida y enseñanzas de Ramana, ya respetadas mundialmente por los buscadores sinceros, creció en fama, especialmente en Europa y Norteamérica. Esto fue en gran medida debido al trabajo de H.W.L. Poonja (1910-1997), un maestro Advaitín que vivía en Lucknow (al norte de la India), quien había pasado varios años con Ramana a finales de los cuarenta y experimentó un profundo despertar en la presencia del sabio. Poonja posteriormente vivió y enseño en la intimidad a un pequeño círculo de estudiantes hasta que el buscador Americano Andrew Cohen lo descubrió a mediados de los ochenta. Aunque Cohen después se alejó de Poonja, había promovido enérgicamente el nombre de Poonja en Occidente. Cientos de buscadores entonces visitaron a Poonja y posteriormente cientos más conocieron al gurú de Poonja, Ramana, a través del trabajo de toda una nueva generación de maestros de satsang occidentales avalados por Poonja y a un gran número de libros publicados acerca de Ramana, Poonja y el Advaita. Muchos pensadores líderes en el campo de la transformación humana consideran al Advaita como una gran luz potencial que guía hacia un futuro más despierto en general, en gran parte por la notable simplicidad del Advaita y la universalidad de sus principios ― y en no menor medida por el ejemplo impecable dado por su más grande exponente moderno, el sabio de Arunachala.
Dicho esto, sería un descuido no señalar que el mismo Ramana nunca declaró ser un gurú y nunca dijo ser parte de, ni mucho menos haber comenzado ningún "linaje". El hecho de que muchos maestros modernos de satsang (la mayoría estudiantes de Poonja) hayan dicho que Ramana era parte de su linaje debe ser visto como algo de ellos, y que no refleja nada que haya iniciado Ramana. A diferencia de Jesús, Ramana no salía a buscar discípulos para hacerlos "pescadores de hombres" ― él simplemente se sentaba y la gente eventualmente se reunía alrededor de él. Toda su vida y su trabajo permanecieron como un testamento absoluto de una exquisita soledad que sin embargo estaba abierta a otros ― muy parecido a su amada montaña.


sábado, 25 de febrero de 2017

CONVERSACIONES CON MAHARAJ (Fragmanto: “Yo Soy Eso”)




La Meditación

Interlocutor: Todos los maestros aconsejan meditar. ¿Cuál es el propósito de la meditación?
Maharaj: Nosotros conocemos el mundo exterior de sensaciones y de acciones, pero de nuestro mundo interior de pensamientos y sentimientos sabemos muy poco.
El propósito principal de la meditación es devenir consciente y familiarizado con nuestra vida interior. El propósito último es alcanzar la fuente de la vida y de la consciencia.
Incidentalmente, la práctica de la meditación afecta profundamente a nuestro carácter. Nosotros somos esclavos de lo que no conocemos; de lo que conocemos somos señores. Cualquier vicio o flaqueza en nosotros mismos, cuyas causas y funcionamientos descubrimos y comprendemos, los vencemos por el conocimiento mismo; lo inconsciente se disuelve cuando se trae a lo consciente. La disolución de lo inconsciente libera energía; la mente se siente adecuada y se torna calmada…

La Persona no es la Realidad
Interlocutor: Por favor, díganos cómo se realizó usted.
Maharaj: Encontré a mi Gurú cuando tenía 34 años y realicé a los 37.
Int: ¿Qué ocurrió? ¿Cuál fue el cambio?

Mah: El placer y el dolor perdieron su dominio sobre mí. Yo estaba libre de deseo y de temor. Me encontré a mí mismo pleno, sin necesidad de nada. Vi que en el océano de la presenciación pura,   innumerables olas de los mundos fenoménicos emergen y se sumergen sin comienzo ni fin. En tanto que consciencia, todos ellos están en mí. En tanto que eventos, todos son míos. Hay un poder misterioso que cuida de ellos. Ese poder es la presenciación, el Sí mismo, la Vida, Dios, déle usted el nombre que quiera. Es el fundamento, el soporte último de todo lo que es, lo mismo que el oro es la base de toda la joyería. ¡Y es tan íntimamente nuestro! Haga abstracción del nombre y la forma de las joyas y el oro deviene manifiesto. Libérese del nombre y de la forma, y de los deseos y temores que crean —¿qué queda entonces?

domingo, 10 de julio de 2016

La realización del Sí Mismo



por Sri Ramana Maharshi

Discípulo.: ¿Cómo puedo lograr la realización del Sí mismo?
Maharshi.: La realización no es nada que haya que conseguir; ya está aquí. Todo lo que se necesita es deshacerse del pensamiento "no he realizado".
La quietud o paz es la Realización. No hay un solo momento en el que el Sí mismo no sea. Mientras existan dudas o se tenga el sentimiento de no haber realizado, uno debe tratar de deshacerse de esos pensamientos, que se deben a la identificación del Sí mismo con lo que no es el Sí mismo. Cuando lo que no es el Sí mismo desaparece, sólo queda el Sí mismo. Para hacer sitio, basta con eliminar lo que entorpece; el sitio no es algo que se traiga de otra parte.
D.: Puesto que la Realización no es posible sin vasana-kshaya (destrucción de las vasanas), ¿cómo debo realizar ese estado en el que las vasanas (1) son efectivamente destruidas?
M.: ¡Ya estás ahora en ese estado!
D.: ¿Quiere eso decir que aferrándome al Sí mismo, las vasanas resultarán destruidas a medida que vayan emergiendo?
M.: Se destruirán por sí solas si permaneces tal como eres.
D.: ¿Cómo alcanzaré el Sí mismo?
M.: No se trata de alcanzarlo. Si el Sí mismo tuviera que ser alcanzado, eso significaría que no existe aquí y ahora, sino que todavía tiene que ser obtenido. Todo aquello que uno consigue, un día se perderá. Así pues, es impermanente. Y lo que no es permanente no es digno de que se esfuercen por ello. Por eso digo que el Sí mismo no se alcanza. Tú eres el Sí mismo; ya eres Eso.
Lo que sucede es que eres ignorante de tu estado de bienaventuranza. La ignorancia sobreviene y extiende un velo sobre el Sí mismo en su pureza, que es Bienaventuranza. Los esfuerzos sólo se dirigen a eliminar ese velo de ignorancia, que no es más que conocimiento erróneo. El conocimiento erróneo es la falsa identificación del Sí mismo con el cuerpo, la mente, etc. Esta falsa identificación debe desaparecer, y entonces sólo queda el Sí mismo.
Por consiguiente, la Realización es para todos; es algo que no establece ninguna distinción entre los aspirantes. Esa duda misma de si podrás realizar y la noción "no-he-realizado" son, en sí mismas, los obstáculos. Desembarázate también de esos obstáculos.
D.: ¿De qué utilidad es el samadhi (2)? ¿Subsiste el pensamiento entonces?
M.: Sólo el samadhi puede revelar la Verdad. Los pensamientos tienden un velo sobre la Realidad y, así, ésta no es comprendida como tal en otros estados que no sean el samadhi.
En el samadhi sólo existe el sentimiento "YO SOY", y ningún pensamiento. La experiencia "YO SOY" es permanecer en quietud.
D.: ¿Cómo puedo repetir la experiencia del samadhi o de la quietud que obtengo aquí?
M.: Tu experiencia actual se debe a la influencia de la atmósfera en la que te encuentras. ¿Puedes tenerla fuera de esta atmósfera? Esta experiencia es intermitente. Mientras no se haga permanente, es necesaria la práctica.
D.: A veces uno tiene vívidos destellos de una conciencia cuyo centro se encuentra fuera del sí mismo normal, y que parece abarcarlo todo. Sin entrar en conceptos filosóficos, ¿qué me aconsejaría Bhagavan que hiciera para obtenerretener y prolongar esos raros destellos? Laabhyasa (3), en una experiencia tal, ¿implica retiro?
M.: ¿Fuera? ¿Para quién existen el dentro o el fuera? Estas dimensiones sólo pueden existir mientras existan el sujeto y el objeto. Y éstos, ¿para quién existen a su vez? Si indagas descubrirás que se reducen únicamente al sujeto. Observa quién es el sujeto, y esta indagación te conducirá a la Conciencia pura situada más allá de él.
El sí mismo normal es la mente. Esta mente tiene limitaciones. Pero la pura Conciencia está más allá de toda limitación, y se la alcanza con la indagación, hecha tal como se ha señalado antes.
Obtener: el Sí mismo está siempre aquí. Sólo tienes que eliminar el velo que obstruye la revelación del Sí mismo.
Retener: una vez que realizas el Sí mismo, eso se convierte en tu vivencia directa e inmediata. No se pierde jamás.
Prolongar: no hay ninguna prolongación del Sí mismo, puesto que el Sí mismo siempre está igual, sin contracción ni expansión.
El retiro: morar en el Sí mismo es soledad. Porque no hay nada ajeno al Sí mismo. El retiro debe ser retiro de algún lugar o estado a otro. Y no existen ni lo uno ni lo otro aparte del Sí mismo. Puesto que todo es el Sí mismo, el retiro es imposible e inconcebible.
La abhyasa es sólo el impedir la alteración de la paz intrínseca. Tú estás siempre en tu estado natural, tanto si haces abhyasa como si no... Permanecer tal como eres, sin preguntas ni dudas, es tu estado natural.
D.: Al realizar el samadhi, ¿no se obtienen también siddhis (4)?
M.: Para poder exhibir siddhis, tiene que haber otros que los reconozcan. Eso significa que no hayjnana (5) en quien los exhibe. Por consiguiente, los siddhis no son dignos de que se les dedique la más mínima atención; el único objetivo que se debe perseguir y alcanzar es el jnana.
D.: Mi realización, ¿ayuda a los demás?
M.: Sí, y es la mejor ayuda que puedas ofrecer a los demás. Quienes han descubierto grandes verdades, lo han hecho en las profundidades tranquilas del Sí mismo. Pero, en realidad, no hay "otros" a quienes ayudar. Porque el Ser realizado no ve más que el Sí mismo, de la misma manera que el orfebre no ve más que el oro mientras lo aquilata en distintas joyas hechas de este metal. Cuando te identificas con el cuerpo, hay nombre y forma. Pero cuando trasciendes la conciencia del cuerpo, los "otros" también desaparecen. El Realizado no ve el mundo como algo distinto de sí mismo.
D.: ¿No sería mejor que los santos se mezclaran con los otros?
M.: No hay "otros" con quienes mezclarse. El Sí mismo es la única Realidad.
D.: ¿No debo intentar ayudar al mundo que sufre?
M.: El Poder que te creó ha creado también al mundo. Si puede cuidar de ti, también puede cuidar del mundo... Si Dios ha creado el mundo, es incumbencia suya cuidarlo, no tuya.
D.: ¿No es nuestro deber ser patriotas?
M.: Tu deber es SER, no ser esto o aquello. "YO SOY EL QUE SOY" resume toda la verdad, y el método se resume en "permanece en quietud" (summa iru(6)".
¿Y qué significa "quietud"? Significa: "Destrúyete a ti mismo"; puesto que todo nombre y forma es causa de in-quietud. "Yo-Yo" es el Sí mismo; "yo soy esto" es el ego. Cuando el "Yo" se mantiene sólo como el "Yo", es el Sí mismo. Cuando se va por la tangente y dice: "Yo soy esto o aquello, yo soy tal o cual", entonces es el ego.
D.: Entonces, ¿quién es Dios?
M.: El Sí mismo es Dios. "YO SOY" es Dios. Si Dios existiera aparte del Sí mismo, debería ser un Dios sin mismidad, lo cual es absurdo. Todo lo que se requiere para realizar el Sí mismo espermanecer en quietud. ¿Qué puede haber más fácil? Por consiguiente, Atma-vidya (7) es lo más fácil de obtener.


Fuente: Extracto del libro El evangelio de Sri Ramana Marharshi (Mandala Ediciones, 2010), Enseñanzas Espirituales (Kairós, 2008)
Notas:
  1. Vasana: una tendencia mental que continúa desde vidas anteriores.
  2. Samadhi: el estado de absorción en el Sí mismo, en el que, como lo dice Sri Bhagavan, "existe sólo la sensación 'Yo soy' sin pensamientos".
  3. Abhyasa: practica espiritual.
  4. Siddhis: poderes ocultos.
  5. Jnana: conocimiento, especialmente conocimiento del Sí mismo real.
  6. Summa iru: silencio
  7. Atma-vidya: conocimiento del Sí mismo.

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